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El cine club y los espacios alternativos

Cine Kinesis de Película

Semana tras semana unas diez personas, en promedio, se reúnen a ver alguna película para luego, al final, hablar de ella y de todos los temas que se desprenden  de la misma. Esto sucede en universidades, centro culturales o cualquier otro espacio que se ponga a disposición de quienes están interesados de ir a hablar de cine  y compartir sus opiniones o que simplemente quieren disfrutar de un momento frente a una pantalla.

Para ver cine o productos audiovisuales las opciones son variadas: en salas comerciales de las que encontramos en cualquier centro comercial de nuestras ciudades; en televisión a través de canales especializados; películas que se pueden visualizar a través de Internet; también existen opciones que se ofrecen en centro culturales y educativos como cine clubes y, para el caso de Bogotá, se cuenta con la Cinemateca Distrital. Estos últimos: cine clubes y la Cinemateca, se enmarca dentro de una opción alternativa para ver y leer el cine.

Estos espacios se convierten en lugares de encuentro en donde quienes van y ven una película tienen luego la posibilidad de hablar de la misma. Una de las razones para que se creen estos espacios es que los cine clubes apuntan a la formación de público. Para Iván Sierra, realizador y guionista, quien trabaja como profesor en la Universidad de La Sabana, estos espacios son importantes por que “si formar al público implica relacionarlo con el lenguaje audiovisual pues obviamente va a ser mas fácil para el público ver películas un poco más complejas y eso va a permitir hacer películas más complejas lo que se convertirá en un círculo virtuoso” (VER ENTREVISTA). Acá estriba la importancia de que semana a semana se reúnan personas en algún lugar, en laguna sala, junto con algunos amigos casuales y con muchas ganas para conocer más el lenguaje cinematográfico y audiovisual.

Cada experiencia al ver una película cambia de una persona a otra, también en dónde y cómo se ve la película puede crear diferentes opiniones y luego variados argumentos a favor o en contra de un largo o un cortometraje, pero ¿en qué se diferencia una proyección en una sala de un cine club con alguna que se pueda dar en una sala comercial? Iván Acosta director del Cine Club de la Universidad Central asegura que la diferencia está en “la naturaleza de formación que tiene los cine clubes, los cine clubes tienen una programación mucho mas diversa”  asegura para luego agrega que “la idea es llegar al público con obras que no rotan en el circuito netamente comercial”.

Pero para Iván Sierra, el profesor de la Universidad de La Sabana, ir a un cine club en ocasiones crea algunas barreras pues quienes no están relacionados con el mundo audiovisual a veces se sienten con pocas palabras para aportar a la conversación “hay personas que en estos espacios que empiezan su intervención diciendo ‘yo no sé nada de cine pero..’ y no tienen que saber nada de cine, es decir su observación sobre la película es igualmente buena si sabe o no sabe de cine” (VER ENTREVISTA)

Estos espacios aportan al fortalecimiento de la cultural audiovisual de quienes asisten ya que forma un público objetivo frente al cine y los medios audiovisuales para Iván Sierra “a la hora de programar el cine club la programación sea tal vez mas heterogénea para que se pasen películas de cine oriental al mismo tiempo que se pasan películas de Hollywood, es decir cualquier tipo de película” esto al final, según afirma Sierra termina por involucrar mas al público ya que “de esa forma la gente sentiría que ese espacio no es un espacio para juzgar si tú tienes una idea que es suficientemente válida, sino debe ser un espacio para compartir”.

Todos quienes van a un Cine Club tiene en mente que van a ver distintos tipos de cine: cine independiente, industrial, animado o  hasta cine experimental. Lo importante, en este caso, es “la creación de nuevos espacios para ver distintos tipos de cine, esto implica fomentar espacios alternativos donde se muestren otros tipos de visiones cinematográficas pues esto ayuda a la construcción de público para estas nuevas propuestas que se están desarrollando” (VER ENTREVISTA) son las palabras de Enrique Uribe, profesor de la Facultad de Comunicación en la Universidad de La Sabana y quien ha acompañado el proceso de Cine Kinesis durante este primer semestre de existencia.

Como a muchos les ha sucedido en Cine Kinesis hemos tenido la oportunidad de crear y cautivar a un público que fielmente ha asistido a las sesiones que se han desarrollado los jueves a las cinco de la tarde pero en realidad el trabajo no esta hecho y los retos que se plantean en el horizonte son varios: “yo creo que el público se está formando, hasta ahora se esta desarrollando, pero este proceso hasta ahora es naciente” afirma Enrique Uribe. Entonces, lo retos son varios: formar y crear al público, presentarle el espacio como un espacio de encuentro y no de expertos y seguir la labor sin pausas. En este contexto de las salas alternativas Cine Kinesis se una a todo el panorama de salas que se ofrecen en Bogotá, en este artículo se rescatan un total de 10 salas a las que el público puede asistir.

Acá dejamos una entrevista que se les realizó a los compañeros del Cine Club la Antorcha

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“El público se está formando”

Enrique Uribe, profesor de la Universidad Nacional en la carrera de Comunicación Audiovisual y Multimedios habla acerca del valor que tienen espacios como Cine Kinesis y otros similares que aportan a la formación de público para ver cine. 

Buscar espacios heterogéneos

Iván Sierra, guionista graduado de la carrera de Cine y TV de la Universidad Nacional habla a cerca espacios de encuentro para hablar de cine y su importancia para que el público en general se relacione con el cine. “Si tú lees libros cada vez mas complejos  podrás leer libros cada vez más elaborados, lo mismo pasa con las películas”

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Esto lo hacemos todos

“El cine club lo hacemos todos”, “Cine Kinesis es un espacio de todos”. Dos de las frases más comunes cuando promocionamos las sesiones semana tras semana a través de las redes sociales. Pero cómo, cómo es eso de que Cine Kinesis lo hacemos todos y qué puedo hacer para ayudar a construir un espacio como el cine club: desde hace dos semanas Cine KInesis ha abierto la posibilidad de que las películas las elijan sus propios asistes, esas personas que semana a semana esperan a que sean las cinco de la tarde para poder compartir la película elegida  junto a 25 personas más.

La película que se eligió para la sesión del pasado 4 de octubre fue Donnie Darko, una película estadounidense surrealista del año 2001.  Donnie Darko convocó a más de 25 personas en el auditorio 1 del edificio K, esto demuestra que de esta manera Cine Kinesis puede lograr que los asistentes se involucren más en cada sesión y que la película que se proyecte sea producto del interés de cada uno de los participantes en el cine club. Las opciones fueron Vampiros en la Habana, los Niños del Cielo y Donnie Darko, para Valeria Cardona, estudiante de Comunicación Audiovisual, la mejor opción era Donnie Darko y así lo dejó ver en Facebook cuando respondió la pregunta de Cine Kinesis.

Para nuestra próxima sesión las votaciones estarán abiertas hasta el lunes 8 de octubre. Para esta semana las opciones son Vampiros en la Habana (repite por quedar segunda en la votación pasada), La comunidad y Jeux D’efants. En Facebook han sido varios los comentarios que estas tres películas han suscitado: para Ana María Olivos, profesora de la Facultad de Comunicación, “la Comunidad es una gran película, Alex de la Iglesia siempre será una buena opción”. Por otro lado Cristian Peñaloza, estudiante de la Facultad, dejo ver sus preferencias por la película francesa Jeux D’efants y comentó “me quedó con esta Jeux D’efants, porque Álex de la Iglesia cayó muy bajo en Balada Triste Trompeta y eso ya me decepcionó”.

Estas son algunas de las opiniones de los estudiantes y profesores que asisten jueves tras jueves a las sesiones de Cine Kinesis y estas son también las cosas que fortalecen un espacio creado para el diálogo y la discusión, un espacio como Cine Kinesis.

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Cine Kinesis, qué pasa en cada sesión

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Por: Deivy Rubriche Torres

Jueves a jueves Cine Kinesis proyecta cine: Fur, Being John Malkovich, Hermano, Pierrot el loco, Paprika, Estómago, Blade Runner y La Teta asustada han sido algunas de las películas que hemos visto los jueves por la tarde en los auditorios del edificio K.

Cada sesión es un nuevo comienzo, cada sesión tiene algo de improvisación y cada sesión nos plantea nuevos retos y dificultades: preparar algo para discutir con los asistentes al cine club; correr y buscar a Sebastián (quien está encargado de los auditorios todos los jueves) veinte o quince minutos antes para que nos abra la puerta del auditorio correspondiente y poder probar la película, alistar el sonido y esperar a la gente; ser testigos de que llega la hora de proyección y la cantidad de asistentes promedio por sesión no está en la sala, al final van llegando justo antes de que inicie la proyección. Luego, al finalizar cada proyección otro reto aparece ante nosotros: incentivar la participación de la gente, llevar a que los asistentes nos compartan sus impresiones sobre la película o  participen de la charla que  se propicia a través de comentarios sobre lo que acabamos de ver.

Sí, cada jueves en Cine Kinesis algo pasa. Ahora vamos a contar un poco de esas “dificultades”, “chascos” o circunstancias complicadas que hemos tenido: las dos primeras sesiones, el 9 y 16 de agosto, con Fur y Being John Malkovich, transcurrieron con total normalidad. Esos días tuvimos unos 35 asistentes por sesión, las charlas fueron fructíferas y la participación fue aumentado en cada jornada.

El jueves 23 de agosto el cine latinoamericano aparecía por primera vez en Cine Kinesis, Hermano (película venezolana del 2010) fue la seleccionada. ¿Qué paso ese día? Ese día teníamos asignado el auditorio 2 del K (el pequeño), cuando llegamos Vanesa y yo (Deivy) nos encontramos a Sebastián (el de los auditorios) y le preguntamos que si el auditorio 1 estaba libre, él dijo que los dos auditorios estaban libres y nos dejó entrar al auditorio 1 (el grande) para proyectar la película de ese día. Durante esa sesión también empezamos a proyectar cortometrajes antes de cada largo: Asunto de gallos fue el elegido.

Bien, a las 4:45pm ya estábamos viendo el corto. -Voy a salir, no me demoro- me dice Sebastián, yo le digo -Vea el corto dura como quince minutos, no se demore más de eso- él asiente con un movimiento de la cabeza. Cuando el corto se está terminado yo decido ir a la sala del proyector para avisarle a Sebastián que debe poner en ese momento el largometraje.  Cuando llego al lugar me doy cuenta de que nuestro inseparable amigo Sebastián no está en el lugar donde debería estar. ¿Qué paso? Pues que como no había quien parara la proyección una vez se terminó Asunto de gallos la proyección mostró el siguiente corto que estaba en el DVD.

Bueno, unos siete minutos después pudimos detener la proyección de cortometrajes y empezar a ver Hermano. A las 5:15pm ya estábamos viendo la película, la gente olvido lo que había pasado antes, creo que lo había olvidado.  Faltando quince minutos para las seis de la tarde observamos que hay gente que entra y sale del auditorio 1, estas personas parecen estar buscando algo dentro del auditorio que no están encontrando. Vanesa me mira y con un gesto me pregunta quiénes serán esas personas, yo no supe responderle y en cambio me levante y fui a averiguarlo. Cuando estoy afuera del auditorio, con Vanesa a mi lado, nos habla una profesora de Bienestar Universitario y nos informa que ellos tienen asignado el auditorio desde las seis hasta las ocho para ensayar con el Coro de la Universidad. SORPRESA! El auditorio 1 sí estaba asignado para otra actividad y nosotros, por tener algo de tercos, de inexpertos y poco precavidos, nos metimos en ese lugar sin tener la certeza de que estaba libre. Intentamos hablar con la profesora de Bienestar y pedirle el favor de que ellos ensayaran en el otro auditorio, fue imposible, para ella era tan sencillo como detener la película y decirle a los asistentes “vamos a la otra sala”.

Para nosotros no era tan sencillo, sabemos lo incomodo que es que te interrumpan una película a la mitad. Es más, el acto de ver una película merece respeto y debe darse en medio de la tranquilidad: nosotros éramos los culpables por nuestra terquedad de querer ver la película en el auditorio que no teníamos asignado. Al final todos se cambiaron de sala y seguimos viendo Hermano.

Hasta acá va este cuento, el primero sobre las dinámicas que tiene llevar adelante un espacio para el diálogo como lo es Cine Kinesis. En próximas entradas tendremos más anécdotas.   Nuestro Facebook 

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